Esta tarde he recibido una llamada en el móvil de quien a partir de ahora llamaré “mi amigo Eduardo”.
Lo llamaré así porque todos lo conocen como “tu amigo el chino”. Yo mismo, por simplificar, me he referido a él como “mi amigo el chino”. De chino no tiene nada, pero ya ves, algún rasgo facial habremos notado por aquí, que estamos muy predispuestos a diferenciarnos. Habla perfectamente español, pero el tono como que se le nota que no es de aquí. Lo mismo que si fuera gallego, catalán, andaluz, vasco o de alguna provincia limítrofe. Vamos, “el chino”.
Eduardo me llama, siempre me llama para todo, es sumamente educado y extrasumamenteatento, y me dice: “Me marcho a Guam a ver a mi hijo” (Por lo menos eso es lo que yo entiendo). “Vale, Eduardo, ya me contarás a la vuelta”. “Vuelvo en febrero”. “¿En febrero, pero dónde está tu hijo?”.“En Guam”. “¿En Cuba?”. “Jaja, en Guantánamo no, en Guam”. “Pero qué me dices Eduardo, eso por dónde cae?”. “Tú me tomas el pelo, ya sabes que estás en las islas Marianas”. “Ah, claro,Eduardo, que lo pases muy bien y me contarás a la vuelta”. “20 horas hasta Corea y otras 20 hasta Guam”. “¡Qué envidia me das, Eduardo!”. “Sí, aquí te quedas con el invierno!”. “Buen viaje Eduardo”. “Nos vemos en febrero, y no olvides mis encargos”. “Ciao”.
Joder, el chino, perdón, mi amigo Eduardo, me ha abierto el mapamundi en un minuto. Confieso que no tenía ni idea de dónde estaba Guam, pero para mi vergüenza un día Guam fue español. Aunque eso es lo de menos. Lo de más es que el chino Eduardo, no se cambió el nombre al venir a España, sino que ya vino con ese nombre, en Guam también se llamaba Eduardo. Mi amigo Eduardo, en medio del Océano Pacífico.

el mundo sólo es pequeño cuando lo vemos con las gafas de ver de cerca puestas, y el sombrero de pensar con dos tallas menos :)
ResponderSuprimirSe aprende con las personas que nos rodean y con aquellos que en virtualidad nos acompañan ...se aprende a mirar el mundo más detenidamente ... muchas veces se toma conciencia de lo indecible y del infinito del cosmos que nos alberga y que este mundo es tan solo un pequeño punto en el infinito...se imagina cuando no existían aviones las horas que debían pasaba para viajar de Guam a España ufff...besos Doctor
ResponderSuprimir¡Cuánta razón tienes amigo desconocido Beauséant!
ResponderSuprimirMe pregunto si además de ver y pensar tendremos que remar y volar.
Es lo primero en lo que pensé, Xiomara.En las horas, días, meses o años que Magallanes invirtió para llegar allí Pero sobre todo, en el espíritu abierto .Ahora es más fácil técnicamnete,pero el reto es el mismo ufff
ResponderSuprimirVITA si que se fué lejos tu amigo Edu, sé que las Filipinas y Tawan andan cerca de Guam.
ResponderSuprimirPara que no lo extrales demasiado, puedes mientras, venir a vistarme a mi casita que me tienes más que bandonada. Buaaaahhhhhhhhhhh, buahhhhhhhhh
Un abrazo
Tu amigo Eduardo tiene suerte de tenerte.
ResponderSuprimirBesos.
Lo tenemos todo a golpe de un click pero eso sólo es una ilusa percepción, que siempre es mejor disfrutar de Guam in situ, como tu amigo, ¡qué bien!
ResponderSuprimirSaluditos
Merce
Myr voy para tu casa.Me apasiona la geografía
ResponderSuprimirGracias por el cumplido Alas, la suerte es mía y no lo sabía.
Merce cada dia que pasa estoy más perezoso, pero esta vez como que me ha tocado la vena de aventura, total Guam está aquí al lado
Bueno, tener un amigo así es todo un lujo, no, Vita?
ResponderSuprimirYa tienes un lugar exótico para ir a visitarle.
Me parece muy majo tu amigo Eduardo.
Un beso.
Cris, es una persona con la que trato a menudo, solo que no la había valorado tal como es. Vamos como un alumno que tienes por ahí y dices un dia ¡Vaya!
ResponderSuprimirJo! pues también me iba yo hasta Febrero... ¡ya lo creo! aunque fuese muuuucho más cerca...
ResponderSuprimirEn fin, a pandar con el Nadal y toda la parafernalia...
Afortunado, Eduardo.
Ni idea de Guam.
ResponderSuprimirBendito Google Earth.
Cristal,piensa que ahora allí es como verano aquí pero más pacífico, ¿Te imaginas hasta febrero? Claro que Eduardo trabajó todo agosto aquí. El Chino se lo merece, pero nosotros... quizá también
ResponderSuprimirNi idea, Tesa, eso me pasó a mí, ¿Te apetece un paseo por Guam?
Pues yo directamente lo había ubicado en China.... "Guam"... ¡¡¡no me digas que no suena a mandarín¡¡¡
ResponderSuprimirEspero que de aquí a febrero no haya terremotos ni tsunamis en la zona para no tener que preocuparnos por Eduardo....
Un beso, Vita
Pues a mí esto del chino me ha recordado un curso en Oxford. Nos metieron en una casa victoriana semiabandonada, inmensa. Las habitaciones eran gigantescas, con chimenea y todo. Éramos cinco, estábamos solos, con la excepción de alguien que tenía las llaves de toda la casa y también vivía allí. Cuando vi mi habitación no lo dudé, agarré mi somier y arrastrándolo me presenté en la habitación de al lado y dije: yo ahí sola no duermo. Nos metimos tres en la misma habitación, los quince días. Por las noches, si alguna se levantaba al baño, el resto íbamos detrás. Lo que nunca entendí es por qué al personaje de las llaves le llamábamos el chino si era japonés ( llevaba una coleta hasta la cintura y nos quitaba las cacerolas - para más datos)
ResponderSuprimirSegundo intento, Vitamorte, a mí la charca no me sale. Me vuelve a salir el chino.
ResponderSuprimirNovi, ¿no ser á Flan, en vez de Guam, lo que suena a mandarín?
ResponderSuprimirAngie,todo lo oriental como que da un alo misterioso ¿no?. Lo del otro tema prueba a pinchar en el Libro devorado