miércoles, 5 de septiembre de 2018

BATISIELLES

20
Este verano, Colette no ha venido a Batisielles.
Luz dejó de hacerlo hace años.
Francesca se ha marchado en busca de otro lago.

Para ellas este poema último.

Eres frágil y hermosa
como la débil luz de la mañana.
Te miro una y dos veces,
y a la tercera me digo: qué guapa se está poniendo.
Te doy la espalda y te acercas a mí
caminando despacito, muy despacio,
tierna flor, no me hace falta verte
para saber que estás a mi lado.
Eres bella
como la esperanza de vivir
a cada instante este momento.
Y cuando de tus labios temblorosos
nace mínima tu palabra:
“Hoy he soñado que...”
Me parece estar soñando,
y no llego a distinguir
si eres tú,
el susurro del viento entre los chopos,
o el chapoteo del agua
quien me habla.
Se cruzan nuestras miradas y sales corriendo,
jugueteando, saltas sobre las piedras del río,
al viento tus dos trenzas salvajes y libres
brincan sobre tu cuerpo moreno y limpio.
Una cascada de gotas de agua,
como soles encendidos,
brilla sobre tu pecho
cuando te salpica el agua.
Y yo sigo escribiendo,
callado como un tonto,
perdido en un sueño infinito
en la redondez redonda de esta tierra,
de esta carne, de este perfume que es tu cuerpo.
Y, entre silencio y silencio,
Dos, tres, mil... una mirada

¡Cómo haces que te quiera, amor!

jueves, 23 de agosto de 2018

BATISIELLES

19
Nunca llegaré a comprender a Colette.  Más aún, creo que si lo intentara la perdería. Intuyo que para ella no hay pasado ni futuro. Es puro presente. La verdad es que estas mediciones terrenales del tiempo no he llegado a entenderlas nunca. Quizá sea ese mi nexo con Colette.
Se que está llegando porque siento bajo mis pies el rugir de su Harley-Davidson. He preparado la brasa. Se que esto le gusta.
-Hola angelito, aquí esta mi caza.
Al tiempo que se quita el casco, lanza sobre la mesa de hormigón una bolsa. Se baja la cremallera de su cazadora negra de cuero y me dice: “Ya estás tardando”.
-Al menos podrías decirme buenas tardes, o buenas noches, o cómo has pasado el día.
-Déjate de rollos. Tú no eres humano y por lo tanto no tienes sentimientos. ¡Vamos,... la trucha a la parrilla! Por cierto, esa ensalada tiene muy buena pinta; supongo que es del huerto ecológico de Juliocesar.

-Ahora me tengo que ir a descansar, he pasado un día agotador con los turistas del Aneto. Si mañana vas a Batisielles voy contigo.

martes, 7 de agosto de 2018

BATISIELLES

18
-Ciao, mi chiamo Francesca. ¿Tu parli italiano?
-Oggi sei stata veramente fortunata. Has encontrado un Ángel. Da quale parte dell’Italia arrivi?
-Da Roma propio. Hablo un poco de español. Tú, ¿de donde eres?
-Yo soy de aquí. Bueno, de poco más abajo.
- Molto bene. Estoy desorientada. ¿Tú puedes ser mi guía?
-Depende de donde quieras ir. Yo voy al Gran Ibón de Batisielles
- Va bene, yo voy contigo.
-Pensaba hacer este camino en solitario.
-Mejor en compañía ¿no? Yo voy a tu lado.
-¡Amén! Coge tu mochila y en marcha.
Empezamos a subir por un zigzag interminable. A medio camino hicimos un descanso. Francesca no había dejado de hablar ni un solo momento. Era un torbellino. Me hacía reír con sus constantes ocurrencias y comentarios medio en italiano, medio en español.
-¿Tú tienes novia?
-No, Francesca, yo no tengo novia.
-¿Eres raro?
-¿Raro?
-Todo Quijote español tiene su Dulcinea, -dijo con tono solemne, gesticulando con las manos-  y si algo falla para eso está su Celestina.
-Estás chiflada, Francesca.
-Quizá tú no eres un Angelo, sino un Don Juan  enamorado de un fantasma.

- ¡Eres una maldita  brujilla italiana!  Pero en eso tienes razón, trato de encontrarme con un fantasma del pasado.

domingo, 5 de agosto de 2018

BATISIELLES

17
Cinco años después, acabados los cursos de doctorado y presentada mi tesis doctoral sobre Marcial, volví a Batisielles,  “para enterrar definitivamente a Luz” –me decía a mí mismo-. Aunque en el fondo albergaba  la esperanza de volver a encontrarla.

 A escasos cien metros de la cabaña de Santa Ana una chica alta, delgada, con melena larga que caía sobre sus hombros, corría hacia mí gritando y agitando sus manos. ¡Dios mío, es Luz, sabía que no la había perdido! –pensé-. Corrí hacia ella. Cuando nos encontramos era Luz pero no era ella. O mejor dicho, igual a como Luz era hacía cinco años.

viernes, 3 de agosto de 2018

BATISIELLES

16

Francesca, esta mañana, mientras se duchaba ha dejado entreabierta la puerta del cuarto de baño. Yo desde el pasillo podía contemplar su cuerpo desnudo reflejado en el espejo. Al ver su cabello negro empapado sobre su espalda me ha parecido todavía más bella. Ella estaba de espaldas en la ducha, pero debió notar mi presencia y al girar la cabeza nuestros ojos se encontraron en un ángulo del espejo. Nadie que en ese momento la viera podría creer que, dentro de dos semanas, íbamos a celebrar nuestro vigésimo segundo año de matrimonio. Sus ojos oscuros y un poco rasgados, conservaban la misma vivacidad y dulzura de entonces. Seguía tan joven que era difícil imaginar que tuviésemos  ya dos hijos -un chico de veinte y una chica de dieciséis-  El paso del tiempo había hecho de ella una mujer todavía más atractiva y deseable. La miré hasta que el vaho empañó por completo el espejo.

viernes, 27 de julio de 2018

BATISIELLES

15

Desde que llegué a Como y luego desde Roma, cada día le escribía una carta a Luz. En una de las primeras cartas le conté el horrible sueño que tuve una noche de agosto. El día de la inauguración del curso de italiano, cené y bebí demasiado, y seguramente una mala digestión me propició tal pesadilla. “Estábamos los dos en el Gran Ibón de Batisielles, se desató una terrible tormenta mientras tu te bañabas...”

Poco a poco nuestra correspondencia dejó de ser fluida, hasta que un día simplemente dejamos de escribirnos. El inquietante sueño premonitorio del lago se había cumplido.

miércoles, 25 de julio de 2018

BATISIELLES

14

Cargamos con las mochilas y proseguimos el ascenso hacia el Gran Ibón. Cuando llegamos lucía un sol espléndido. En sus oscuras aguas se reflejaban los verdes pinares y los cobrizos perfiles de las montañas. Comenzaron a formarse algunas nubes.
-Creo que tendremos tormenta –comenté-
Luz no dejaba de sorprenderme, en ese mismo instante se estaba quitando la ropa; y ya desnuda se zambulló en las gélidas aguas del Ibón. Me hacía señas para que yo la acompañase. ¡Vamos, Adán y Eva, en el Edén!, pensé. Al momento, un trueno ensordecedor retumbó en aquel inmenso circo de piedra y se desató una gran una tormenta. Los rayos impactaban contra la cima de las montañas, las aguas del Ibón parecían crecer entre un estruendo de olas y espuma.
-¡Ángel, Ángel! –gritaba Luz cada vez más angustiada.
Yo, completamente impotente y paralizado en la orilla, la vía hundirse una y otra vez bajo el agua mientras  intentaba  desesperadamente salir del Ibón.
 La tormenta arreciaba, y aunque  sólo duró unos minutos, fueron suficientes para acabar ahogando los gritos  de Luz. Poco a poco los nubarrones se dispersaron y volvió a lucir el sol. Ibón  a dentro me pareció ver una silueta blanca, fue un instante.
-¡Luz, Luz! –grité-
En medio de aquel silencio, de aquella soledad, arrojé el ramo de flores al agua y me dije a mí mismo: “¡Cuánto la habría amado!”.
Cogí la mochila, abrí mis alas y emprendí el vuelo hacia Italia.


martes, 24 de julio de 2018

BATISIELLES


13

El 26 de julio, nos levantamos a las seis de la mañana para ascender hasta el Gran Ibón de Batisielles. Al llegar al Ibón Chico de Batisielles, le dije:
-Luz, este es el paraíso terrenal del que tanto te he hablado. ¿Te he dicho alguna vez que es el destino preferido de los ángeles?
Por la pradera zigzagueaba el río, regando a su paso una finísima hierba cuajada de flores silvestres lilas, blancas, azules y amarillas.
- Ángel, ¿por qué no me escribes algo mientras recojo un ramo de flores?
-Puedo escribirte... “En lo alto el Pirineo soñé que la nieve ardía, y por soñar lo imposible soñé que tú me querías”. ¿Te gusta? Incluso puedo ponerle música.
-¡Eso no, tonto!  Escríbeme algo tuyo, algo nuestro.
Mientras yo le escribía el enésimo poema, Luz recogía margaritas, jacintos y pensamientos. Una vez que terminó de formar su ramo de flores, se acercó sigilosamente hasta a mí y me dijo al oído:
-Léeme lo que me has escrito.
-Te lo leeré esta noche... o mejor otro día.
-¿Qué día? – me preguntó tiernamente- ¿Me lo prometes?
-Te lo prometo, pero otro... otro... otro día.


lunes, 23 de julio de 2018

BATISIELLES

12
A finales de junio ETA explosionó una bomba de unos diez kilos de goma 2 en el Santuario de Torreciudad, cerca de Barbastro, en Huesca. El 12 de julio en el incendio del Hotel Corona de Aragón de Zaragoza, murieron 83 personas. Volvió a hablarse de atentado de ETA. En el Hotel se hospedaban muchos militares y la viuda de Franco. A pesar de todo, Luz desafiando a sus padres y al destino, llegó a Zaragoza en el TER de las cinco de la tarde de un 24 de julio. A través de la cristalera de la sala de espera de la estación de El  Portillo la vi bajar del tren. Llevaba puesto un pantalón vaquero y una ajustada camiseta azul de tirantes. Dejó su mochila en el andén y se retiró la melena hacia atrás mientras miraba  a izquierda y derecha.
Cenamos de “tapeo” por el Tubo y acabamos en El Plata.

A la mañana siguiente emprendimos el camino rumbo a Benasque. En aquellos años el viaje en autobús se hacía largo y penoso, con transbordos en Huesca, Barbastro y Graus. Nada más llegar a Benasque emprendimos la marcha hasta Senarta, donde acampamos junto al río Ésera.