martes, 7 de agosto de 2018

BATISIELLES

18
-Ciao, mi chiamo Francesca. ¿Tu parli italiano?
-Oggi sei stata veramente fortunata. Has encontrado un Ángel. Da quale parte dell’Italia arrivi?
-Da Roma propio. Hablo un poco de español. Tú, ¿de donde eres?
-Yo soy de aquí. Bueno, de poco más abajo.
- Molto bene. Estoy desorientada. ¿Tú puedes ser mi guía?
-Depende de donde quieras ir. Yo voy al Gran Ibón de Batisielles
- Va bene, yo voy contigo.
-Pensaba hacer este camino en solitario.
-Mejor en compañía ¿no? Yo voy a tu lado.
-¡Amén! Coge tu mochila y en marcha.
Empezamos a subir por un zigzag interminable. A medio camino hicimos un descanso. Francesca no había dejado de hablar ni un solo momento. Era un torbellino. Me hacía reír con sus constantes ocurrencias y comentarios medio en italiano, medio en español.
-¿Tú tienes novia?
-No, Francesca, yo no tengo novia.
-¿Eres raro?
-¿Raro?
-Todo Quijote español tiene su Dulcinea, -dijo con tono solemne, gesticulando con las manos-  y si algo falla para eso está su Celestina.
-Estás chiflada, Francesca.
-Quizá tú no eres un Angelo, sino un Don Juan  enamorado de un fantasma.

- ¡Eres una maldita  brujilla italiana!  Pero en eso tienes razón, trato de encontrarme con un fantasma del pasado.

domingo, 5 de agosto de 2018

BATISIELLES

17
Cinco años después, acabados los cursos de doctorado y presentada mi tesis doctoral sobre Marcial, volví a Batisielles,  “para enterrar definitivamente a Luz” –me decía a mí mismo-. Aunque en el fondo albergaba  la esperanza de volver a encontrarla.

 A escasos cien metros de la cabaña de Santa Ana una chica alta, delgada, con melena larga que caía sobre sus hombros, corría hacia mí gritando y agitando sus manos. ¡Dios mío, es Luz, sabía que no la había perdido! –pensé-. Corrí hacia ella. Cuando nos encontramos era Luz pero no era ella. O mejor dicho, igual a como Luz era hacía cinco años.

viernes, 3 de agosto de 2018

BATISIELLES

16

Francesca, esta mañana, mientras se duchaba ha dejado entreabierta la puerta del cuarto de baño. Yo desde el pasillo podía contemplar su cuerpo desnudo reflejado en el espejo. Al ver su cabello negro empapado sobre su espalda me ha parecido todavía más bella. Ella estaba de espaldas en la ducha, pero debió notar mi presencia y al girar la cabeza nuestros ojos se encontraron en un ángulo del espejo. Nadie que en ese momento la viera podría creer que, dentro de dos semanas, íbamos a celebrar nuestro vigésimo segundo año de matrimonio. Sus ojos oscuros y un poco rasgados, conservaban la misma vivacidad y dulzura de entonces. Seguía tan joven que era difícil imaginar que tuviésemos  ya dos hijos -un chico de veinte y una chica de dieciséis-  El paso del tiempo había hecho de ella una mujer todavía más atractiva y deseable. La miré hasta que el vaho empañó por completo el espejo.

viernes, 27 de julio de 2018

BATISIELLES

15

Desde que llegué a Como y luego desde Roma, cada día le escribía una carta a Luz. En una de las primeras cartas le conté el horrible sueño que tuve una noche de agosto. El día de la inauguración del curso de italiano, cené y bebí demasiado, y seguramente una mala digestión me propició tal pesadilla. “Estábamos los dos en el Gran Ibón de Batisielles, se desató una terrible tormenta mientras tu te bañabas...”

Poco a poco nuestra correspondencia dejó de ser fluida, hasta que un día simplemente dejamos de escribirnos. El inquietante sueño premonitorio del lago se había cumplido.

miércoles, 25 de julio de 2018

BATISIELLES

14

Cargamos con las mochilas y proseguimos el ascenso hacia el Gran Ibón. Cuando llegamos lucía un sol espléndido. En sus oscuras aguas se reflejaban los verdes pinares y los cobrizos perfiles de las montañas. Comenzaron a formarse algunas nubes.
-Creo que tendremos tormenta –comenté-
Luz no dejaba de sorprenderme, en ese mismo instante se estaba quitando la ropa; y ya desnuda se zambulló en las gélidas aguas del Ibón. Me hacía señas para que yo la acompañase. ¡Vamos, Adán y Eva, en el Edén!, pensé. Al momento, un trueno ensordecedor retumbó en aquel inmenso circo de piedra y se desató una gran una tormenta. Los rayos impactaban contra la cima de las montañas, las aguas del Ibón parecían crecer entre un estruendo de olas y espuma.
-¡Ángel, Ángel! –gritaba Luz cada vez más angustiada.
Yo, completamente impotente y paralizado en la orilla, la vía hundirse una y otra vez bajo el agua mientras  intentaba  desesperadamente salir del Ibón.
 La tormenta arreciaba, y aunque  sólo duró unos minutos, fueron suficientes para acabar ahogando los gritos  de Luz. Poco a poco los nubarrones se dispersaron y volvió a lucir el sol. Ibón  a dentro me pareció ver una silueta blanca, fue un instante.
-¡Luz, Luz! –grité-
En medio de aquel silencio, de aquella soledad, arrojé el ramo de flores al agua y me dije a mí mismo: “¡Cuánto la habría amado!”.
Cogí la mochila, abrí mis alas y emprendí el vuelo hacia Italia.


martes, 24 de julio de 2018

BATISIELLES


13

El 26 de julio, nos levantamos a las seis de la mañana para ascender hasta el Gran Ibón de Batisielles. Al llegar al Ibón Chico de Batisielles, le dije:
-Luz, este es el paraíso terrenal del que tanto te he hablado. ¿Te he dicho alguna vez que es el destino preferido de los ángeles?
Por la pradera zigzagueaba el río, regando a su paso una finísima hierba cuajada de flores silvestres lilas, blancas, azules y amarillas.
- Ángel, ¿por qué no me escribes algo mientras recojo un ramo de flores?
-Puedo escribirte... “En lo alto el Pirineo soñé que la nieve ardía, y por soñar lo imposible soñé que tú me querías”. ¿Te gusta? Incluso puedo ponerle música.
-¡Eso no, tonto!  Escríbeme algo tuyo, algo nuestro.
Mientras yo le escribía el enésimo poema, Luz recogía margaritas, jacintos y pensamientos. Una vez que terminó de formar su ramo de flores, se acercó sigilosamente hasta a mí y me dijo al oído:
-Léeme lo que me has escrito.
-Te lo leeré esta noche... o mejor otro día.
-¿Qué día? – me preguntó tiernamente- ¿Me lo prometes?
-Te lo prometo, pero otro... otro... otro día.


lunes, 23 de julio de 2018

BATISIELLES

12
A finales de junio ETA explosionó una bomba de unos diez kilos de goma 2 en el Santuario de Torreciudad, cerca de Barbastro, en Huesca. El 12 de julio en el incendio del Hotel Corona de Aragón de Zaragoza, murieron 83 personas. Volvió a hablarse de atentado de ETA. En el Hotel se hospedaban muchos militares y la viuda de Franco. A pesar de todo, Luz desafiando a sus padres y al destino, llegó a Zaragoza en el TER de las cinco de la tarde de un 24 de julio. A través de la cristalera de la sala de espera de la estación de El  Portillo la vi bajar del tren. Llevaba puesto un pantalón vaquero y una ajustada camiseta azul de tirantes. Dejó su mochila en el andén y se retiró la melena hacia atrás mientras miraba  a izquierda y derecha.
Cenamos de “tapeo” por el Tubo y acabamos en El Plata.

A la mañana siguiente emprendimos el camino rumbo a Benasque. En aquellos años el viaje en autobús se hacía largo y penoso, con transbordos en Huesca, Barbastro y Graus. Nada más llegar a Benasque emprendimos la marcha hasta Senarta, donde acampamos junto al río Ésera. 

viernes, 20 de julio de 2018

BATISIELLES

11
 Había terminado el curso y, en unos pocos días, tenía que tomar una decisión crucial.
Acababa de licenciarme en Filología Clásica. Luz estudiaba segundo de Medicina.  Con veintitrés años, los que yo tenía entonces, Luz  era  para mí mucho más que una amiga, a pesar de que ella había llegado a la conclusión de que el amor no existía.  Por eso me resultó tan doloroso tomar la decisión de marcharme a Italia y dejarla a ella en Salamanca. Pero la suerte estaba echada, “órdenes directas”. Además me habían concedido una beca que no podía permitirme perder. A primeros de agosto iría al norte de Italia, junto al lago de Como, para hacer un curso de italiano; y en septiembre comenzaba mi tesis doctoral sobre Marco Valerio Marcial en La Universidad La Sapienza de Roma.

-Ángel, antes de marcharte ¿por qué no pasamos unos días juntos en ese paraíso terrenal del que tanto me hablas?
- ¿En Batisielles? Por mí encantado. Seremos la extraña pareja del paraíso. Eva que no cree en el amor y Adán que siempre está de paso ¡Estupendo! ¿Y tus padres, crees que te van a dejar salir de casa después de ganar  los judíos dos años consecutivos  Eurovisión? No te hagas ilusiones, te quedarás en casita escuchando “A-ba-ni-bi” y “Aleluya”
-De mis padres me encargo yo. Confía en mí.
- Luciérnaga, ¿Cómo amigos?
-¡Como amigos, angelote tonto!

Luz siempre respetó mi condición de ángel. Con ella yo me sentía humano, aveces demasiado humano.

jueves, 19 de julio de 2018

BATISIELLES

10
Incluso en época de exámenes, el grupo de amigos quedábamos, casi a diario en el Café Novelty de la Paza Mayor. Una tarde de mayo, al despedirnos, Luz me dijo al oído: “mañana te invito a un café en La Plaza San Marcos”. Era la primera vez que quedábamos solos. Pidió su bebida favorita. Yo, como todas las tardes, cautivo de su sonrisa, de su larga melena negra, de sus chispeantes ojazos, de su dulce voz... de toda ella, le volvía a repetir: “¿Un gazpacho ahora?”. “Tonto, un zumo de tomate”. A su lado el tiempo se detenía. El reloj iba muy deprisa, pero el otro tiempo, el de mirarnos a los ojos, era tan intenso, tan eterno. Nos gustaba jugar a descubrir el significado de términos médicos. Por ejemplo, ella me decía: “Ageusia”. Y yo le contestaba: “del griego a-geusis, así que más menos,  pérdida del gusto”. “Azoemia”. “Etimológicamente puede venir de “azoe” y de... “¿haima?”. ¿Sangre con nitrógeno?”.

Me contó que el lunes por la tarde había roto con su novio. “Luz, lo siento mucho”. Se abrazó a mí. “No sabía que tenías novio”. “Mejor así -dijo llorando- ¡ya está! Tú y yo somos amigos, buenos amigos”.


A menudo me costaba comprender por qué Luz salía conmigo. Yo sí sabía por qué quedaba con ella, ejercía sobre mí una atracción irresistible. Ella decía “amistad”. Yo pensaba “amor”.

miércoles, 18 de julio de 2018

BATISIELLES

9
A Luz la conocí el día de su  veinte cumpleaños. Me la presentaron unas amigas de Enfermería  en el Parque de San Francisco. Acababa de comenzar la primavera. Era una chica bellísima. Mi pensamiento se dirigió hacia Dios: “Ahora  si que puedes descansar, has alcanzado la perfección”.
Luz  me miró con sus ojazos dulces  y me dijo: “¿Te pasa algo? Pareces fumao”. “No, que va,- respondí sin dejar de mirarla,  mis ojos se habían salido de sus órbitas y estaban pegados a las suyas- estaba comunicando con el Altísimo”. “Lo que decía: estás fumao, tonto”. No paramos de hablar y de reír en toda la noche. Terminé llamándola “luciérnaga”, y ella a mí “angelote tonto”.

Mi encuentro con Luz fue uno de esos que llaman “inevitables”.Dos almas gemelas destinadas a conocerse, conectadas por un hilo rojo invisible atado a sus dedos. Nunca he creído en estas cosas. Pero esta vez era verdad.